Looming Waters
[en curso]

Hoy, la CIBA, la antigua fábrica de tintes textiles que se alza frente a las aguas turbias y la extensión de hierba del Parc Fluvial del Besòs, se ha convertido en un centro cultural feminista. Enfrente, en la esquina, hay un bar con un nombre inquietante: Bar Mississippi. El dueño, un hombre de mediana edad de la provincia de Zhejiang, recoloca las sillas de la terraza. Dos ciclistas con el equipo completo, que han subido pedaleando desde el carril bici que recorre la orilla del río, miran la pizarra junto a la puerta del bar, que anuncia el menú del día.

Looming Waters es un proyecto de Tian Guoxin y Hannah O’Flynn para el programa de residencias SIT-RES 2026 con Idensitat, en Barcelona. El proyecto propone un año de investigación artística sobre las múltiples historias textiles que se entretejen en el río Besòs y los barrios que lo rodean.

Cataluña inició su industrialización en la década de 1830, impulsada por una industria textil alimentada por la nueva implantación de la máquina de vapor. Estas nuevas fábricas se sostenían con enormes cantidades de carbón importado de Asturias y Gran Bretaña, con algodón americano y el trabajo de las personas africanas esclavizadas que lo cultivaban, así como con grandes oleadas de mano de obra migrante del resto del Estado. Esta pujante industria textil transformaría el paisaje catalán, con colonias industriales a lo largo de sus ríos y un crecimiento exponencial de sus ciudades. También se transformaron las estructuras sociales, con la formación de una nueva clase obrera y una burguesía industrial, y la consiguiente configuración de los movimientos obrero y feminista.

Los ríos que alimentaban las máquinas de vapor de estas fábricas arrastraban río abajo los efectos de su producción en masa, convirtiéndose en el rastro químico del proyecto industrial. La ausencia histórica de depuración del agua, la gran demanda de agua de las fábricas y las nuevas formaciones urbanas a lo largo de los ríos hicieron de ellos recipientes de humos de carbón, lejía, tintes sintéticos y mordientes (sales de cromo, cobre y hierro), detergentes, aceites y disolventes. Así como las fábricas textiles se concentraban históricamente en las orillas de los ríos, también lo hacían las zonas urbanas donde vivían los trabajadores. Por eso, la contaminación que generaba esta industria afectaba en mayor medida a la clase obrera.

Como muchos otros ríos de Cataluña, el Besòs, que baja desde Montmeló por la fachada oriental de Barcelona, también vio crecer colonias industriales textiles en sus orillas. Santa Coloma de Gramenet, Badalona y Sant Adrià de Besòs se convirtieron en uno de estos centros de producción textil, con la apertura de fábricas como Baró y Can Xiquet, además de una fábrica de tintes textiles, la CIBA. La zona acogió a muchas personas migrantes de Aragón, Andalucía, Murcia y Valencia, así como de otras partes de Cataluña. La densidad de industria textil y de población obrera la convertiría en una zona con una rica historia de movimientos obreros y feministas. En 1974, una de las mayores fábricas textiles, Casadesport, despidió a una de sus trabajadoras, lo que desencadenó una célebre huelga de mujeres: las trabajadoras textiles, que luchaban por sus derechos laborales, estuvieron un mes en huelga, y la mitad de la plantilla de la fábrica acabó despedida.

Tras la crisis del petróleo de 1973 cerraron muchas fábricas textiles, pero la industria no desapareció, sino que se volvió en gran medida irregular, con gente que producía desde casa o en pequeños talleres. En esta década empezaron a cerrar la mayoría de las fábricas de Santa Coloma, Badalona y Sant Adrià. En la Santa Coloma actual se conservan los antiguos edificios de la CIBA y de Can Xiquet, convertidos en un centro cultural feminista y en una escuela de formación ocupacional.

En la década de 1990 llegó a Barcelona una ola de migración china, procedente en su gran mayoría de Qingtian, en la provincia de Zhejiang. Gran parte de la maquinaria textil abandonada de Santa Coloma la compraron los inmigrantes recién llegados, que montaron talleres donde producían ropa para marcas españolas como Inditex, Desigual o Cortefiel, entre otras. La razón de este fenómeno es que la inversión inicial para montar un negocio textil con maquinaria de segunda mano era mucho más barata que en la hostelería. A medida que crecía el número de talleres textiles chinos en la zona, los barrios del Besòs se convirtieron en el hogar de la comunidad china, que se concentró no solo en Santa Coloma y Badalona, sino también en Sant Andreu y la Sagrera. Hacia finales de la década de 2000, el enriquecimiento progresivo de la comunidad china, junto con la competencia internacional y la bajada constante de precios, hizo que el número de talleres textiles disminuyera. Incluso tras la disolución parcial de gran parte de esta industria textil, todo el barrio del Fondo ha seguido siendo un epicentro de la comunidad china del área metropolitana de Barcelona.

En 1999, los municipios de Barcelona, Santa Coloma de Gramenet, Sant Adrià de Besòs y Montcada i Reixac propusieron un plan de reverdecimiento de las orillas del Besòs, que se inauguraría en 2004 como Parc Fluvial del Besòs. El proyecto buscaba la mejora ecológica de un río históricamente contaminado y la mejora de la calidad de vida de los vecinos. La otra cara de esta mejora de las condiciones de vida junto al río fue el encarecimiento de la vivienda en los barrios obreros del Besòs: un 7 % anual en Sant Andreu y un 3-4 % anual en Santa Coloma desde su apertura, con una interrupción tras la crisis de 2008.

Estos dos aspectos de la historia del río están profundamente interconectados a través de historias de contaminación industrial: la formación de comunidades obreras en sus orillas; el impacto desproporcionado de la contaminación en estos barrios; el papel del urbanismo ecológico, que intenta mejorar las condiciones de vida y a la vez desencadena una gentrificación que hace la vida inasequible para estas comunidades; o la coincidencia de estas iniciativas ecológicas con el cierre de la producción industrial local, cuya deslocalización también externaliza la contaminación que genera.

Looming Waters tomará la forma de una serie de capítulos entrecruzados sobre las distintas historias textiles que se entretejen en las aguas del río Besòs: un primer capítulo sobre la comunidad china que trabajó en la industria textil en el barrio del Fondo entre 1995 y 2010; un segundo sobre las antiguas trabajadoras y trabajadores de la industria textil de Santa Coloma de Gramenet, Badalona y Sant Adrià llegados de otras partes del Estado; y un tercero sobre las intersecciones entre la contaminación del agua, la biodiversidad, la planificación ecológica y la gentrificación.

Adhesivos de Eurostil, 1977. Museu Torre Balldovina, fondo Paqui Higuera

Borrador de la carta a la Delegación de Trabajo, 1977. Eurostil. Museu Torre Balldovina, fondo Paqui Higuera

Documentación fotográfica de la investigación: Hannah O’Flynn y Tian Guoxin

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